
No he pertenecido nunca a un gremio, ni a un grupo, tampoco he sido consciente de formar parte de algo. Sin embargo, en algún momento de mi vida me he sentido músico, artesana, pintora o artista. El rastro que he ido dejando es el de un caracol, pero incluso el camino de un bicho puede rastrearse y seguirse. Conseguir que las manos, la cabeza y las emociones se encuentren en el proceso creativo es de por sí un éxito, si el resultado tiene algún interés se verá luego.
Me quedo con algún texto mío escrito con diecisiete años, alguna improvisación a la guitarra, mis meninas, los autorretratos y el proyecto textil en el que estoy trabajando actualmente.