Quema de muñecas

Resulta grotesco usar muñecas en el arte, sobre todo si lo hace una mujer.

La gente se pregunta si tendrás problemas con la maternidad, te mira de reojo, susurra. Las muñecas transformadas asustan, producen rechazo.

Yo las pinté, descuarticé y  crucifiqué de mala manera entre el 2009 y el 2013.

No recuerdo muy bien cómo inicié la serie. Sí recuerdo la instalación de cinco sillas con muñeco en Can Monroig en el año 2010 coincidiendo  con el ochenta cumpleaños de mi padre, y la cara de desaprobación de mi hermana (somos cinco hermanos).

Instalación 2010

Algunas de ellas eran muy interesantes.

Creo que no se entendieron bien o quizás yo no las mostré en el contexto adecuado.

Menina 2012
Menina de Noëlle Ginard 2012

Muñecas con la boca tapada antes de la «era» de las mascarillas, antes del me-too, antes de muchos feminismos.

Meninas en el taller 2010

Quizás sí tenía problemas con ser madre, con ser hija, con ser mujer, con aceptarme, con la vida, con el maltrato, con el trabajo, con el cansancio de dar siempre explicaciones.

No quiero crear, 2016

Llegó un momento en que las muñecas se amontonaron, se me atragantaron, y pensé que debía cerrar el ciclo, que el proceso de catarsis debía llegar a su fin. La purificación se completaría con el fuego.

 Le dí vueltas a la idea mucho tiempo, temía que solo sirviera para alimentar mi imagen de bruja o de mujer desquiciada.

Quema de meninas

Pero finalmente el ritual del fuego se impuso. Con la quema de las muñecas  conseguí mandar a la mierda a más de uno, me saqué mucha rabia de encima. El proceso había acabado, y finalmente podía abrazar con mucho amor a las meninas salvadas, porque ellas valían mucho, de eso no me cabía duda.

Vídeo grabado en Santa Margarita por Marc Schouten Ginard, abril 2021.

Gracias a Robert López Hinton por su apoyo y colaboración.

Grotesque by Noëlle

“La cultura de las muñecas referencia al mundo de la mujer, al ritual de las niñas que se maquillan, visten y seducen frente al espejo; cuerpo que se debate en el rol de madre y de hija, de novia, de amante, mundo constelado de signos, senderos de la fantasía y del imaginario que se camuflan en su secreto oblicuo. Pero la muñeca sólo es apariencia, y es lo femenino como apariencia, como artificio. Es precisamente esta característica lo que le permite parodiar un destino, incluso inventarlo a través del juego. Las Meninas de Marie- Nöelle Ginard Feron han sido crucificadas, quemadas, pintarrajeadas, quebradas, guillotinadas o desmembradas. Ellas gritan y se muestran en el calvario del sin sentido; en el silencio, en el odio, susurran y maldicen, nos preguntan, nos zangolotean con su sangre; nos conmueven en su abierta demostración de pesadilla. Todo esto se abre hacia afuera, se exhibe desnudo, se muestra en su propio juego de metáfora del mundo. Marie- Nöelle Ginard Feron nos plantea un desafío al modelo de la mujer interpuesto por un legado de cultura, un desafío a través de la mujer-muñeca, a través de la mujer-signo, denuncia viva que actúa en los confines de lo artificial; que hace y deshace, se muestra en su total desnudez y es más lúcida y radical que todas las reivindicaciones ideológicas, porque se abre en un orden plástico reversible e indeterminado, el orden de lo siniestro, aquello que es familiar a lo extraño y nos seduce. Estas Meninas nos interrogan sobre la memoria ancestral que fue y es capaz de seguir construyendo significación inquietante alrededor de estos cuerpos de mujer inventados.”

Texto: Ariel Mastandrea, escritor y director teatral, Montevideo.

 

Las meninas están a la venta en la tienda online de Can Monroig:

https://www.canmonroig.com/tienda-online/arte-1/tridimensional

Era niño y enfermé

“Era niño y enfermé
de hambre y de miedo.
Me muerdo las costras
de los labios y las lamo
y aún sé su sabor: frío y salado.
Y camino, camino -camino más y más,
estoy sentado en la escalera, al entrar me caliento;
camino en sueños de fiebre como siguiendo una melodía
del flautista hasta el río, con las ratas, y me siento
en la escalera y me caliento; y tiemblo de frío.
Ahí está mi madre, me llama con un gesto, como si estuviera
cerca, muy cerca, y no llego a ella;
me acerco -y está a siete pasos;
y me llama con un gesto y yo voy -y
ella está a siete pasos, me llama con un gesto.“

Andrei Tarkovski,

Meninas en el taller, Santa Margarita, 2013.

Todo es inmortal

“No creo en los presentimientos, tampoco me asustan las señales,
No huyo ni del veneno, ni de las calumnias.
La muerte no existe en el mundo, todos son inmortales,
Todo es inmortal, no hay que temer a la muerte
Ni a los diecisiete, ni a los setenta.

Existe solamente la realidad y la luz.
No hay en este mundo ni oscuridad, ni muerte.
Estamos todos reunidos en la orilla del mar,
Y soy de aquellos que recogen las redes,
Cuando viene, en cardumen, la inmortalidad.“

Tarkovski

Meninas en el taller, Santa Margalida, 2013

Muñecas crucificadas

 

De la serie de muñecas crucificadas realizadas entre el 2010 y 2012.

“La cultura de las muñecas referencia al mundo de la mujer, al ritual de las niñas que se maquillan, visten y seducen frente al espejo; cuerpo que se debate en el rol de madre y de hija, de novia, de amante, mundo constelado de signos, senderos de la fantasía y del imaginario que se camuflan en su secreto oblicuo. Pero la muñeca sólo es apariencia, y es lo femenino como apariencia, como artificio. Es precisamente ésta característica lo que le permite parodiar un destino, incluso inventarlo a través del juego. Las Meninas de Marie- Nöelle Ginard Feron han sido crucificadas, quemadas, pintarrajeadas, quebradas, guillotinadas o desmembradas. Ellas gritan y se muestran en el calvario del sin sentido; en el silencio, en el odio, susurran y maldicen, nos preguntan, nos zangolotean con su sangre; nos conmueven en su abierta demostración de pesadilla. Todo esto se abre hacia afuera; se exhibe desnudo; se muestra en su propio juego de metáfora del mundo. Marie- Nöelle nos plantea un desafío al modelo de la mujer interpuesto por un legado de cultura, un desafío a través de la mujer-muñeca, a través de la mujer-signo, denuncia viva que actúa en los confines de lo artificial; que hace y deshace, se muestra en su total desnudez y es más lúcida y radical que todas las reivindicaciones ideológicas, porque se abre en un orden plástico reversible e indeterminado, el orden de lo siniestro, aquello que es familiar a lo extraño y nos seduce. Estas Meninas nos interrogan sobre la memoria ancestral que fue y es capaz de seguir construyendo significación inquietante alrededor de estos cuerpos de mujer inventados.»

Texto: Ariel Mastandrea, escritor y director teatral, Montevideo, 2012

El calvario del sinsentido

“La cultura de las muñecas referencia al mundo de la mujer, al ritual de las niñas que se maquillan, visten y seducen frente al espejo; cuerpo que se debate en el rol de madre y de hija, de novia, de amante, mundo constelado de signos, senderos de la fantasía y del imaginario que se camuflan en su secreto oblicuo. Pero la muñeca sólo es apariencia, y es lo femenino como apariencia, como artificio. Es precisamente ésta característica lo que le permite parodiar un destino, incluso inventarlo a través del juego. Las Meninas de Marie- Nöelle Ginard Feron han sido crucificadas, quemadas, pintarrajeadas, quebradas, guillotinadas o desmembradas. Ellas gritan y se muestran en el calvario del sin sentido; en el silencio, en el odio, susurran y maldicen, nos preguntan, nos zangolotean con su sangre; nos conmueven en su abierta demostración de pesadilla. Todo esto se abre hacia afuera; se exhibe desnudo; se muestra en su propio juego de metáfora del mundo. Marie- Nöelle nos plantea un desafío al modelo de la mujer interpuesto por un legado de cultura, un desafío a través de la mujer-muñeca, a través de la mujer-signo, denuncia viva que actúa en los confines de lo artificial; que hace y deshace, se muestra en su total desnudez y es más lúcida y radical que todas las reivindicaciones ideológicas, porque se abre en un orden plástico reversible e indeterminado, el orden de lo siniestro, aquello que es familiar a lo extraño y nos seduce. Estas Meninas nos interrogan sobre la memoria ancestral que fue y es capaz de seguir construyendo significación inquietante alrededor de estos cuerpos de mujer inventados.»

Texto: Ariel Mastandrea, escritor y director teatral, Montevideo, 2012

Fotos pertenecientes a la Instalación de Noëlle& Robert, Incart 2013, Can Monroig.

Muñecas sin vestir

image

Instalación Noëlle & Robert para Incart 2013, Can Monroig.

Yo Vivía en la calle Velázquez de Palma. Era Navidad y  estaba asomada a la ventana. Vi pasar a un gitano con una bolsa muy grande cargada a la espalda. En el interior muchas muñecas. Me sorprendió que no tuvieran ropa, que fueran todas iguales.

Mi madre que siempre tenía para todo respuestas contundentes, secas y duras pero nunca fantasiosas me dijo: “Son para las niñas pobres del poblado gitano, no pueden comprarles otra cosa”. 

Lo recuerdo como si fuera ayer pero han pasado más de cuarenta años.

Muñecas rotas

Como punto de partida una muñeca rota sentada en una silla en mitad de la calle en Yaounde, Camerún.

Después trabajo con las viejas muñecas de niños mallorquines. Las pinto, las maquillo, las lavo, les saco un  brazo o la cabeza hasta conseguir un aspecto similar al de la muñeca africana. En este proceso hay algo de rabia, algo de tristeza….recuerdos de aquella vez cuando con cinco o seis años regalé una de mis muñecas a otra niña menos afortunada y de cómo me dolió hacerlo, tanto que aún lo recuerdo.

image
image
image
image

image

image

C’est quoi la vie?

Tsunami económico en progreso II: Noëlle y Robert
Tsunami económico en progreso II: Noëlle y Robert
Tsunami económico en progreso II: Noëlle y Robert

Instalación de Noëlle & Robert.

“Tsunami económico II”

Incart by Can Monroig, 2013

Meninas con niña

 

«Las Meninas de Marie- Nöelle Ginard Feron han sido crucificadas, quemadas, pintarrajeadas, quebradas, guillotinadas o desmembradas. Gritan y se muestran en el calvario del sin sentido; en el silencio, en el odio, susurran y maldicen, nos preguntan, nos zangolotean con su sangre; nos conmueven en su abierta demostración de pesadilla.»

Texto Ariel Mastandrea

Foto Robert López Hinton

Serie «Meninas» de Marie-Noëlle Ginard