“Era niño y enfermé de hambre y de miedo. Me muerdo las costras de los labios y las lamo y aún sé su sabor: frío y salado. Y camino, camino -camino más y más, estoy sentado en la escalera, al entrar me caliento; camino en sueños de fiebre como siguiendo una melodía del flautista hasta el río, con las ratas, y me siento en la escalera y me caliento; y tiemblo de frío. Ahí está mi madre, me llama con un gesto, como si estuviera cerca, muy cerca, y no llego a ella; me acerco -y está a siete pasos; y me llama con un gesto y yo voy -y ella está a siete pasos, me llama con un gesto.“
“No creo en los presentimientos, tampoco me asustan las señales, No huyo ni del veneno, ni de las calumnias. La muerte no existe en el mundo, todos son inmortales, Todo es inmortal, no hay que temer a la muerte Ni a los diecisiete, ni a los setenta.
Existe solamente la realidad y la luz. No hay en este mundo ni oscuridad, ni muerte. Estamos todos reunidos en la orilla del mar, Y soy de aquellos que recogen las redes, Cuando viene, en cardumen, la inmortalidad.“
De la serie de muñecas crucificadas realizadas entre el 2010 y 2012.
“La cultura de las muñecas referencia al mundo de la mujer, al ritual de las niñas que se maquillan, visten y seducen frente al espejo; cuerpo que se debate en el rol de madre y de hija, de novia, de amante, mundo constelado de signos, senderos de la fantasía y del imaginario que se camuflan en su secreto oblicuo. Pero la muñeca sólo es apariencia, y es lo femenino como apariencia, como artificio. Es precisamente ésta característica lo que le permite parodiar un destino, incluso inventarlo a través del juego. Las Meninas de Marie- Nöelle Ginard Feron han sido crucificadas, quemadas, pintarrajeadas, quebradas, guillotinadas o desmembradas. Ellas gritan y se muestran en el calvario del sin sentido; en el silencio, en el odio, susurran y maldicen, nos preguntan, nos zangolotean con su sangre; nos conmueven en su abierta demostración de pesadilla. Todo esto se abre hacia afuera; se exhibe desnudo; se muestra en su propio juego de metáfora del mundo. Marie- Nöelle nos plantea un desafío al modelo de la mujer interpuesto por un legado de cultura, un desafío a través de la mujer-muñeca, a través de la mujer-signo, denuncia viva que actúa en los confines de lo artificial; que hace y deshace, se muestra en su total desnudez y es más lúcida y radical que todas las reivindicaciones ideológicas, porque se abre en un orden plástico reversible e indeterminado, el orden de lo siniestro, aquello que es familiar a lo extraño y nos seduce. Estas Meninas nos interrogan sobre la memoria ancestral que fue y es capaz de seguir construyendo significación inquietante alrededor de estos cuerpos de mujer inventados.»
Texto: Ariel Mastandrea, escritor y director teatral, Montevideo, 2012
“Ya no sirve, no es hermosa; Ni siquiera joven. No es mía. ¿Dónde está la de antes, las de antes? Esas eran mías. Así es la cosa: tengo fotos, no tan viejas; la gente se comportaba de otro modo entonces.. Cuando me encuentran me dicen: No has cambiado. Me dan ganas de decir: no has mirado. Esto es lo que le pasa a todo el mundo. Al principio uno se hace más grande, sabe más, después algo empieza a andar mal. Uno es y uno dice: yo soy; y uno fue… yo he sido demasiado tiempo (…) Me apuntaré con un dedo y diré: yo no soy así. Adentro soy como siempre. …y ni siquiera eso es exacto. pensé: si no pasa nada… y no pasó nada. Aquí estoy. Pero esto no es justo. Si el solo hecho de vivir puede hacer esto, vivir es lo más peligroso del mundo. Es tremendo estar vivo.”
“I’ll point to myself and say: I’m not like this. I’m the same as always inside. And even that’s not so. I thought: If nothing happens.. and nothing happened. Here i am. But it’s not right. I just living can do this, living is more dangerous than anything. It is terrible to be alive”. Texto: Randall Jarrell The self portrait therapy, 2014. Marie-Noëlle Ginard Can Monroig, Mallorca.
I’ll point to myself and say: I’m not like this. I’m the same as always inside. And even that’s not so. I thought: If nothing happens.. and nothing happened. Here i am. But it’s not right. I just living can do this, living is more dangerous than anything. It is terrible to be alive.
“La cultura de las muñecas referencia al mundo de la mujer, al ritual de las niñas que se maquillan, visten y seducen frente al espejo; cuerpo que se debate en el rol de madre y de hija, de novia, de amante, mundo constelado de signos, senderos de la fantasía y del imaginario que se camuflan en su secreto oblicuo. Pero la muñeca sólo es apariencia, y es lo femenino como apariencia, como artificio. Es precisamente ésta característica lo que le permite parodiar un destino, incluso inventarlo a través del juego. Las Meninas de Marie- Nöelle Ginard Feron han sido crucificadas, quemadas, pintarrajeadas, quebradas, guillotinadas o desmembradas. Ellas gritan y se muestran en el calvario del sin sentido; en el silencio, en el odio, susurran y maldicen, nos preguntan, nos zangolotean con su sangre; nos conmueven en su abierta demostración de pesadilla. Todo esto se abre hacia afuera; se exhibe desnudo; se muestra en su propio juego de metáfora del mundo. Marie- Nöelle nos plantea un desafío al modelo de la mujer interpuesto por un legado de cultura, un desafío a través de la mujer-muñeca, a través de la mujer-signo, denuncia viva que actúa en los confines de lo artificial; que hace y deshace, se muestra en su total desnudez y es más lúcida y radical que todas las reivindicaciones ideológicas, porque se abre en un orden plástico reversible e indeterminado, el orden de lo siniestro, aquello que es familiar a lo extraño y nos seduce. Estas Meninas nos interrogan sobre la memoria ancestral que fue y es capaz de seguir construyendo significación inquietante alrededor de estos cuerpos de mujer inventados.»
Texto: Ariel Mastandrea, escritor y director teatral, Montevideo, 2012
Fotos pertenecientes a la Instalación de Noëlle& Robert, Incart 2013, Can Monroig.
Instalación Noëlle & Robert para Incart 2013, Can Monroig.
Yo Vivía en la calle Velázquez de Palma. Era Navidad y estaba asomada a la ventana. Vi pasar a un gitano con una bolsa muy grande cargada a la espalda. En el interior muchas muñecas. Me sorprendió que no tuvieran ropa, que fueran todas iguales.
Mi madre que siempre tenía para todo respuestas contundentes, secas y duras pero nunca fantasiosas me dijo: “Son para las niñas pobres del poblado gitano, no pueden comprarles otra cosa”.
Lo recuerdo como si fuera ayer pero han pasado más de cuarenta años.
Como punto de partida una muñeca rota sentada en una silla en mitad de la calle en Yaounde, Camerún.
Después trabajo con las viejas muñecas de niños mallorquines. Las pinto, las maquillo, las lavo, les saco un brazo o la cabeza hasta conseguir un aspecto similar al de la muñeca africana. En este proceso hay algo de rabia, algo de tristeza….recuerdos de aquella vez cuando con cinco o seis años regalé una de mis muñecas a otra niña menos afortunada y de cómo me dolió hacerlo, tanto que aún lo recuerdo.